miércoles, 19 de diciembre de 2007

La vida interior de Martin Frost, de Paul Auster


MUSAS CON BRILLOS
Vivimos tiempos que avanzan tan poco como una melodía de Glenn Gould. Todo es reiterativo. Nada se desarrolla. Existe miedo a mirar al exterior por los enormes cambios que se otean ya. Prácticamente todo lo que se refiere a lo real es mejor esconderlo debajo del mantel o mostrarlo tras la máscara de la comedia antes que vivirlo como tragedia, que suele ser, en cambio, lo más lúcido. Todo se cierra sobre sí mismo. Y, así las cosas, no faltan escritores o directores de cine que hablan, no sobre la realidad, sino sobre sí mismos y su trabajo, sobre el acto de crear relatos o novelas. Nada más socorrido que escribir acerca de la escritura. Y eso es lo que ha hecho y lo que vuelve a hacer Paul Auster con esta película. Una película de cine club, una película antiglobalización, ¿cómo decirlo?, una película de actrices sin sujetador y con brillos. Una película sin depilar. Y, por supuesto, muy poco visual.
La trama describe la vida de un escritor, Martin Frost, que parece "haber perdido la llave de sus sueños" y se encuentra en la cama con su musa, de la que se enamora. El tema, el de la musa, es bueno por muchas razones: porque linda con la locura, porque es onírico y porque, simple y llanamente, es verdad. El tratamiento es minimal, a lo Kim Ki Duk, irónico, descreído y, como corresponde a estos tiempos, barroco, retorcido.
Pero el tema se le agota pronto y el desinterés no salva una película que se va haciendo muy lentamente y que debería haber sido un buen mediometraje.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El problema de Paul Auster es que salvo alguna excepción, acaba siendo siempre Paul Auster y su interés se limita a sí mismo, a su ombligo, su máquina de escribir, su talento y su padre perdido/hijo encontrado.
El problema de Paul Auster es que parece que uno está leyendo algo grande cuando lo que hay es lo que ha habido siempre pero un poco maquillado, un poco "depilado a lo intelectual", para devolverte la pelota.
No me extraña lo que dices de la película. Y, por cierto, fui a ver "Habitación sin salida" (que también la comentas por aquí) y salí con un cabreo morrocotudo. De acuerdo con tu comentario, en desacuerdo con la película.