
SIN MODELO
No vienen siendo pocos los tanteos del cine español con el proyecto de hacer películas de mafiosos cuando en España no hay mafia autóctona. Los resultados pasan necesariamente por cintas irreales e interpretaciones esperpénticas. Cuando al actor, al escritor, al escultor, al peón albañil o a quien sea le faltan los modelos no cabe esperar más que que se ponga a improvisar. Pero hay cosas, las más, que no resisten el apresuramiento y la imaginación, y el hacer cine es, sin duda, una de ellas.
Canciones de amor en el Lolita´s club es un thriller a pleno sol con un guión que no soporta una segunda lectura lleno de escenas reiterativas y grotescas. Y esto que está basada en una novela que da la sensación de tener algo, al menos una vez que la película, por fin, arranca, que es casi al final.
La película te hace preguntarte si en España tenemos el don de la interpretación dramática, como tenemos el don de la cómica o como no tenemos el de la enseñanza. Las actrices extranjeras que aparecen en la cinta cubren el expediente de forma mucho más honrosa que los nacionales.
Y es que para hacer una película de mafiosos hay que, al menos una vez, tan solo una, haber visto uno, aunque sólo sea de refilón. Y, por ejemplo, para cantar a Kurt Weill no basta con parecer puta, hay que haberlo sido en una u otra ocasiones. La araña tiene en su mente el patrón de la tela y la abeja el esquema del perfecto panal, no importa en qué escondido u oscuro resorte de su mente. ¿Dónde tenemos nosotros metido el de la camorra?